Sonaron por décima vez las campanas de la iglesia, Juan Manuel Gómez observa su reloj, las manecillas marcan diez en punto. Acaba de llegar a su casa, deja las llaves en la mesita, al lado de la puerta, el sonido de las llaves contra el mármol lo distraen por un segundo de sus pensamientos. Se quita el abrigo y procede a preparar el rifle que hace horas acababa de comprar - Mañana mi vida cambiará para siempre, nada será igual - piensa Juan Manuel mientras observa el retrato de su difunta esposa. Suena el teléfono pero él no lo oye, se encuentra sumergido en su Mundo, lleno de odio, frustración, impotencia y dolor. Luego de un instante reacciona al escuchar el timbre, una sensación parecida al pánico recorre su espina dorsal y se le eriza la piel de la nuca, rápidamente esconde el arma detrás de la puerta. Observa por la mirilla, parece ser su vecina, abre la puerta y en efecto es ella - No tendrá una tacita de azúcar? - Juan Manuel recoge l...